Publicar una web no consiste únicamente en retirar una pantalla de “próximamente”. Antes de abrirla al público conviene comprobar que el contenido es correcto, los contactos llegan, la medición funciona y no se ha dejado expuesto ningún elemento del entorno de desarrollo.
Una revisión ordenada evita descubrir después que el formulario enviaba al correo equivocado, que Google no podía indexar el sitio o que la versión móvil ocultaba el botón más importante.
1. Revisa el objetivo y el recorrido principal
Cada página debe tener una finalidad reconocible. La portada presenta la propuesta; las páginas de servicio resuelven dudas; el contacto facilita el siguiente paso. Recorre la web como si fueras un cliente que no conoce la empresa.
Comprueba estas cinco cuestiones
- La propuesta principal se entiende en pocos segundos.
- Los servicios explican destinatario, problema y resultado esperado.
- Los botones conducen a destinos reales y coherentes.
- El teléfono, correo, horarios y zona de servicio son correctos.
- El usuario encuentra una acción clara sin tener que adivinarla.
También conviene eliminar textos de muestra, enlaces vacíos, productos ficticios y páginas que todavía no estén preparadas.
2. Prueba formularios y comunicaciones
No basta con que aparezca el mensaje “enviado”. Realiza una solicitud completa y comprueba que llega al buzón adecuado, que el remitente es identificable y que la respuesta automática no contiene información incorrecta.
- Valida campos obligatorios y mensajes de error.
- Comprueba el formulario desde móvil.
- Prueba direcciones válidas e incorrectas.
- Evita pedir datos que no sean necesarios.
- Revisa la información de privacidad asociada.
Si existe una reserva, pago o descarga, prueba el recorrido completo en el entorno apropiado, incluidos los correos y las páginas de confirmación.
3. Comprueba la experiencia móvil
La vista del constructor no sustituye una prueba en dispositivos reales. Revisa menú, formularios, tablas, ventanas emergentes y botones en diferentes anchuras. Un botón puede verse correctamente y quedar demasiado cerca de otro para pulsarlo con comodidad.
Comprueba además que no haya desplazamiento horizontal, textos diminutos, imágenes cortadas ni elementos que tapen el contenido.
4. Cuida rendimiento y recursos
Una web nueva puede resultar lenta por imágenes sin optimizar, vídeos cargados automáticamente, tipografías innecesarias o demasiadas extensiones.
- Comprime las imágenes y utiliza dimensiones adecuadas.
- Elimina recursos de demostración y plugins que no se usan.
- Activa caché cuando la configuración esté validada.
- Comprueba las páginas clave, no solo la portada.
5. Prepara el SEO básico
Cada página relevante necesita un título descriptivo, una dirección estable, un encabezado principal y contenido que responda a una intención concreta. Las meta descriptions ayudan a presentar el resultado, aunque no garantizan que el buscador utilice exactamente ese texto.
Revisa enlaces internos, textos alternativos útiles y el sitemap. Sobre todo, confirma que no permanezca activada una opción global para impedir la indexación. Si se cambia una web existente, prepara redirecciones para las direcciones modificadas.
6. Valida seguridad y operación
- HTTPS funciona sin contenido mixto.
- No quedan usuarios, claves o archivos de prueba.
- Las cuentas administrativas son individuales y utilizan MFA cuando está disponible.
- WordPress, tema y extensiones están actualizados.
- Existe una copia completa y se conoce el procedimiento de restauración.
También debe definirse quién recibirá alertas, renovará dominio y alojamiento, actualizará componentes y atenderá incidencias.
7. Activa medición y documentación
La analítica debe medir decisiones útiles, no acumular etiquetas. Comprueba visitas a servicios, envíos de formulario, llamadas o compras conforme a la configuración elegida. Documenta dominio, hosting, DNS, licencias, accesos y responsables sin guardar contraseñas en texto plano.
Conclusión
Una publicación controlada combina contenido, funcionamiento, visibilidad, seguridad y continuidad. La checklist no hace perfecta una web, pero reduce fallos evitables y deja una base mantenible.